Los juegos y juguetes de madera ofrecen mucho más que simple diversión a los bebés y niños. Ya se trate, por ejemplo, de juegos de construcción, encaje, imitación, motricidad, rompecabezas, tablillas tipo Kapla, figuritas lúdicas y otros pequeños coches. También les ofrecen experiencias sensoriales ricas y variadas. Estimulan todos sus sentidos de forma natural. En este nuevo artículo te contamos cómo los juguetes de madera natural contribuyen al despertar sensorial del niño.
A menudo se encuentran entre los primeros juguetes educativos y creativos de los niños pequeños, ya que tienen muchas cualidades. Son más saludables para los niños pequeños que los de plástico. Los juegos de madera también son más ecológicos y respetuosos con el medio ambiente. Son biodegradables, reciclables y duraderos. Por lo general, son más resistentes y más fáciles de reparar que sus homólogos de plástico. Además, se conservan y se transmiten mejor. Atemporales y nunca pasan de moda, también es más probable que se fabriquen localmente, por ejemplo, que sean juguetes franceses. Teniendo en cuenta todas sus cualidades, comprar juguetes de madera de calidad, como los de Montessori, por ejemplo, debería ser una obviedad.
Ofrecen a los más pequeños una amplia gama de formas, colores, tamaños, vetas y motivos naturales que captarán su atención. La madera maciza presenta numerosos colores naturales, específicos de cada especie. La haya, el abedul y el pino son las maderas más utilizadas para los juguetes fabricados en Francia. Con sus diferentes colores, confieren a los juegos una estética relajante y visualmente atractiva.
La madera natural tiene texturas y formas muy variadas que pueden crear diferentes sensaciones táctiles. Los niños sentirán el veteado, la rugosidad, la suavidad y la calidez de la madera. Al contrario que el plástico o el metal, que no lo permiten. Al jugar con juguetes de madera, los más pequeños desarrollan su sentido del tacto y su capacidad para diferenciar las distintas texturas y sensaciones. La madera también tiene una calidez natural que no tiene el plástico, mucho más frío. Esta cualidad proporciona una sensación de seguridad y comodidad a los niños pequeños.
Emiten sonidos naturales y relajantes. Los ruidos de las piezas de madera que encajan, los cubos, las canicas o los bolos que ruedan o los instrumentos musicales favorecen la escucha activa. A diferencia de los juguetes electrónicos y de plástico, los juegos de madera producen sonidos naturales y relajantes para los niños.
La madera maciza y la madera en bruto desprenden de forma natural un aroma ligero y agradable. Esto ayuda a los niños y niñas a asociar aromas sutiles con sus diferentes juguetes. Para ellos, esto constituye una nueva experiencia sensorial. Este aroma natural puede ser fuente de recuerdos mucho más tarde, cuando hayan crecido. Por ejemplo, el aroma de un caballito balancín de madera que perteneció a sus padres o abuelos.
Aunque los juguetes y juegos de madera para la primera infancia no están destinados a ser lamidos, los niños pequeños tienden a llevárselos a la boca con frecuencia. La madera natural ofrece una alternativa más segura que todos los juguetes de plástico, que pueden contener sustancias nocivas.

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